(Rosaura vestida de hombre aparece en lo alto de las peñas, y baja á lo llano; tras ella viene Clarin.)
Rosaura.
Hipogrifo violento
Que corriste parejas con el viento,
¿Dónde rayo sin llama,
Pájaro sin matiz, pez sin escama,
Y bruto sin instinto
Natural, al confuso laberinto
Destas desnudas peñas
Te desbocas, arrastras y despeñas?
Quédate en este monte,
Donde tengan los brutos su Faetonte;
Que yo, sin más camino
Que el que me dan las leyes del destino.
Ciega y desesperada
Bajaré la aspereza enmarañada
Deste monte eminente,
Que arruga al sol el ceño de su frente.
Mal, Polonia, recibes
A un extranjero, pues con sangre escribes
Su entrada en tus arenas,
Y apénas llega, cuando llega á penas.
Bien mi suerte lo dice;
¿Mas dónde halló piedad un infelice?
Clarin.
Dí dos, y no me dejes
En la posada á mí cuando te quejes;
Que si dos hemos sido
Los que de nuestra patria hemos salido
A probar aventuras,
Dos los que entre desdichas y locuras
Aquí habemos llegado,
Y dos los que del monte hemos rodado,
¿No es razon que yo sienta
Meterme en el pesar, y no en la cuenta?
Rosaura.
No te quiero dar parte
En mis quejas, Clarin, por no quitarte,
Llorando tu desvelo,
El derecho que tienes tú al consuelo.
Que tanto gusto habia
En quejarse, un filósofo decia,
Que, á trueco de quejarse,
Habian las desdichas de buscarse.
Rosaura.
Hipogrifo violento
Que corriste parejas con el viento,
¿Dónde rayo sin llama,
Pájaro sin matiz, pez sin escama,
Y bruto sin instinto
Natural, al confuso laberinto
Destas desnudas peñas
Te desbocas, arrastras y despeñas?
Quédate en este monte,
Donde tengan los brutos su Faetonte;
Que yo, sin más camino
Que el que me dan las leyes del destino.
Ciega y desesperada
Bajaré la aspereza enmarañada
Deste monte eminente,
Que arruga al sol el ceño de su frente.
Mal, Polonia, recibes
A un extranjero, pues con sangre escribes
Su entrada en tus arenas,
Y apénas llega, cuando llega á penas.
Bien mi suerte lo dice;
¿Mas dónde halló piedad un infelice?
Clarin.
Dí dos, y no me dejes
En la posada á mí cuando te quejes;
Que si dos hemos sido
Los que de nuestra patria hemos salido
A probar aventuras,
Dos los que entre desdichas y locuras
Aquí habemos llegado,
Y dos los que del monte hemos rodado,
¿No es razon que yo sienta
Meterme en el pesar, y no en la cuenta?
Rosaura.
No te quiero dar parte
En mis quejas, Clarin, por no quitarte,
Llorando tu desvelo,
El derecho que tienes tú al consuelo.
Que tanto gusto habia
En quejarse, un filósofo decia,
Que, á trueco de quejarse,
Habian las desdichas de buscarse.