Tauromaquia completa: ó sea, El arte de torear en plaza

Por (autor) Francisco Montes

La historia guarda un profundo silencio relativamente á los pormenores que acompañaron á las luchas de hombres con toros en un crecido número de años. Hasta el reinado de Alfonso VI no se hace mencion de ellos como entretenimiento de la nobleza; y todos convienen en que el célebre caballero Ruy, ó Rodrigo Diaz del Vivar, llamado el Cid Campeador, fue el que por primera vez alanceó los toros desde el caballo.Esta accion, hija del estraordinar…

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La historia guarda un profundo silencio relativamente á los pormenores que acompañaron á las luchas de hombres con toros en un crecido número de años. Hasta el reinado de Alfonso VI no se hace mencion de ellos como entretenimiento de la nobleza; y todos convienen en que el célebre caballero Ruy, ó Rodrigo Diaz del Vivar, llamado el Cid Campeador, fue el que por primera vez alanceó los toros desde el caballo.
Esta accion, hija del estraordinario valor y bizarría de aquel héroe, dió orígen á un nuevo espectáculo que con general aceptacion vino á sustituir al que se usaba en el siglo undécimo, que consistia en soltar un cerdo, y luego dos hombres con los ojos vendados y armados con un palo, los cuales iban dando hasta que uno topase con el cerdo, que entonces era suyo; y la mayor diversion era cuando los dos equivocadamente se apaleaban.
Si la nobleza y relevantes prendas de las personas que se dedican á tal ó cual diversion, honesta se entiende, es suficiente motivo para reputarla por buena y tenerla en estima, la lucha de toros gozará la preeminencia, por haber sido el mas valiente caballero español el primero á quien se le vió lidiarlos. No obstante, algunos creen que en tiempo de los romanos se conocian ya estas fiestas en España, y apoyan su opinion no solo en la historia, sino tambien en los restos de los famosos anfiteatros que existen en Toledo, Mérida y otros pueblos; pero aunque asegura aquella que los romanos eran muy aficionados á las contiendas de hombres con fieras, no consta de manera alguna que los toros fueran empleados para ellas, y sí otros animales; y es digno de atencion que en Roma no se hubiese perpetuado esta diversion, siendo propia de aquella república, y sí en España, que fue solamente una de sus provincias conquistadas.
Longitud de impresión: 180 páginas
Idioma: Español
Fecha de publicación: 27 agosto 2021
Dimensiones: 12.85 x 1.14 x 19.84 cm
ISBN-13: 979-8462385452

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