me enseña a valorar lo que Dios ha puesto en mi camino, por ello
escribí unos versos con el fin de agradecerle a cada una de las
personas con las que he compartido, los escritos están dedicados
a personas con las que he convivido.
Reflejan sentimientos y emociones que surgen en diversos
momentos, generalmente a solas donde las lágrimas enjuagaron
algunas penas por estar lejos de los seres queridos, de igual
manera el respeto y admiración por escribir un corrido hacia
quienes merecen un reconocimiento especial.
En esta compilación se pretende compartir las ideas que se pueden
hacer canción, principalmente en el género norteño con un sabor
regional sudcaliforniano, redactado bajo un desierto abrazador que
forja el espíritu y convicción por ser humano con los demás.
Se agradece su tiempo a quienes se han tomado la atención de
leer este cancionero, todos los que contribuyeron a que este sueño
se haga realidad, reciban un cordial saludo por invertir el tiempo,
dinero y esfuerzo para alcanzar esta meta.
Entre cerros y pitahayas surgieron estos versos, por
los caminos agrestes de la delegación de Los Dolores,
B. C. S. fueron esas polvaredas y sonrisas de los niños
que me acompañaban en la travesía para llegar al
internado de Santa María de Toris, Baja California Sur.
Las que me hacían buscar una forma de apaciguar mi
tristeza por la nostalgia que me embargaba al
despedirme de mi novia y mis padres, plasmé en un
cuaderno los primeros textos que son el despertar de
un sentimiento de agradecimiento hacia las personas
que me rodean.
Francisco Javier Arce Peralta originario de tierras
sudcalifornianas, reside actualmente en La Paz, Baja
California Sur con su familia, estudió el doctorado en
Pedagogía Crítica y Educación Popular, donde ha
enriquecido su formación profesional para realizar
mejor su trabajo, como profesor de educación primaria
frente a grupo con diez años de experiencia en todos
los grados.