SENRYUU, LA MODESTA VOZ DE LAS PALABRAS

Hemos detectado que no disponemos del contenido actualizado para "SENRYUU, LA MODESTA VOZ DE LAS PALABRAS", por lo que, con el fin de que obtengas una información correcta, vamos a proceder a redirigirte a la página original.

Apreciamos tu paciencia mientras trabajamos para obtener dicho contenido. Tu interés nos impulsa, y estamos aquí para asegurarnos de que quedes satisfech@ con la información que te proporcionamos.

En el caso de que desees permanecer en esta página, por favor pulsa en el botón "Permanecer". Disculpa las molestias que hayamos podido ocasionar. Muchas gracias por tu interés, comprensión, confianza, apoyo y paciencia.

Enlaces de afiliados | Imágenes de la API para Afiliados

Precios Amazon


Para que puedas ver el contenido actual vamos a proceder a redirigirte a la página original. Por favor pulsa en el botón si deseas Permanecer en esta página.

Permanecer

Senryuu, poema corto japones, creado por Karay senryuu, también conocido como Hakiemon Masamichi, en el siglo XVIII. Parecido al haiku, tres versos de 5-7-5 sílabas, 17 en total, con cierta holgura. Los escritores japoneses añaden ciertas expresiones cuando el conteo de sílabas no es el de 17: 字余り”yiamari”, cuando sobran sílabas. 字足らず”yitarazu”, cuando faltan sílabas. Senryuu admite lirismo y personificaciones, y abarca cualquier temática relacionada con los avatares de los hombres. En la actualidad los senryuu más conocidos en Japón son los que versan sobre las vicisitudes del salaryman de clase media japones con un marcado tono irónico o humorístico.
Tuve la suerte de compartir casi cuatro años de mi vida con el pueblo japones, al que admiro profundamente.
¿Que porqué escribo senryuu? No sé si tengo una respuesta para eso. Todo empezó como un reto; me sorprendía y cautivaba la capacidad de expresar tanto en tan pocas palabras de los escritores de haiku. A través del haiku llegué al senryuu y en este, descubrí un lugar en el que destripar las palabras en significados diminutos o gigantescos. Soy una persona parca en palabras, a veces callado hasta el extremo. Me sobran las palabras en los labios. Palabras que se descuelgan hacia mis manos, y en ellas permanecen hasta que la tinta y el papel les dan voz. Una voz modesta, sin estridencias, sin grandilocuencias; porque siento que las palabras están en la tierra, en la lluvia que desnuda, en el rincón olvidado de una vieja casa. Las pisamos en la acera y no las miramos cuando caen en torrentes desde radios o televisores, en animadas charlas de bar. En esa modestia de las palabras, en ese interminable torrente que se usa y se tira. Se utilizan las palabras para mostrar el mundo que nos rodea. Y es en la simpleza de la palabra desnuda donde el mundo y su realidad brillan.

También te puede interesar

Libros recomendados

Ver todos