Como heredero de una de las familias más poderosas de Nueva Orleans, he pasado toda mi vida ganando. Negocios. Acuerdos. Competiciones.
Hasta que Grace Deveraux aparece en mi camino. Hermosa. Inteligente. Imposible de ignorar.
Cuando descubro que quiere invertir en la misma finca de equinoterapia que yo, estoy convencido de que solo busca limpiar la reputación de su familia.
No podría estar más equivocado.
Porque detrás de esa sonrisa capaz de desarmarme hay una mujer extraordinaria. Una mujer que conoce el dolor y que ha luchado por volver a ponerse en pie.
Y cuanto más la conozco, más difícil me resulta verla como una rival. El problema es que Grace está prohibida. Nuestros apellidos nos convierten en enemigos. Y ninguno de los dos puede permitirse mezclar sentimientos con negocios.
Entonces una tormenta nos deja atrapados en una pequeña cabaña.
Una noche.
Un solo espacio.
Demasiada tensión acumulada.
Y un beso que cambia absolutamente todo.
A la mañana siguiente, seguimos compitiendo por el mismo proyecto. Seguimos perteneciendo a familias enfrentadas. Y sigo deseando a la única mujer que no debería tocar.
Pero cuanto más intento alejarme de Grace, más evidente se vuelve una verdad imposible de ignorar: No estoy luchando por una inversión. Estoy luchando por ella. Y esta vez, perder no es una opción.