Odio a mi jefe.
Lo cual es un problema… porque también es el hombre más atractivo que he conocido.
Cuando conseguí mi trabajo soñado en la confitería LeBlanc Broussard, pensé que por fin todo encajaba. Después de meses al borde del burnout, hacer pralinés en Nueva Orleans era exactamente lo que necesitaba.
Hasta que apareció él.
Xander LeBlanc. Mi jefe. Frío, dominante y completamente implacable. Un auténtico gruñón decidido a cerrar el negocio familiar porque no es rentable.
No pienso permitirlo.
Haré lo que sea necesario para salvarlo. Porque este lugar no es solo un trabajo. Es hogar. Es comunidad. Es todo.
El problema es que esta guerra entre nosotros —esta constante lucha de enemigos— empieza a convertirse en algo mucho más peligroso.
La tensión es innegable. La química, explosiva.
Y cuanto más intento resistirme, más claro tengo que estoy cayendo en algo prohibido.
Porque detrás de ese hombre frío y calculador… hay un deseo ardiente.
Uno que me arrastra directo a sus brazos.
Y cuando finalmente cruzamos la línea, descubro que es absolutamente irresistible.
Pero enamorarme de mi jefe podría destruirlo todo.
Porque sigue siendo el hombre que quiere arrebatarme lo que más amo.
Y esta historia de amor intensa puede acabar rompiéndonos a los dos.