La autora evidencia que el museo no es solo un cúmulo de objetos exhibidos sino ideas, conceptos, símbolos, que son los que significan a dichos objetos y recrean su sentido.
Asimismo, argumenta cómo los museos de ciencia son espacios excelentes para la problematización de las diversas visiones de la ciencia, cuáles son las consecuencias sociales y ambientales de las innovaciones tecnológicas, y, por tal motivo, los museos de ciencia, como espacios de divulgación, pueden aprehender de las reflexiones teóricas del campo de los estudios CTS, cambiar su narrativa y, en consecuencia, sus propuestas museológicas y museográficas.