La sensación inefable de las primeras veces,
la adrenalina que recorre tu cuerpo al estar en lo alto de la montaña,
o entre las olas del mar.
La luz dorada de los atardeceres reflejándose en tu piel.
La certeza de saber que todo tiene un principio y un fin.
Disfrutar viviendo, vivir disfrutando.
Sentirte lleno de vida.
A través de este libro quiero abrazar ese remolino de emociones que te transporta a tus lugares y personas favoritas mientras creces, y queda plasmado para siempre en tu corazón.
Con las constelaciones mirándonos, el mar a nuestros pies, y toda una vida por delante, se hace imposible no soñar con comerse el mundo. Nunca seremos tan jóvenes como ahora.