«Contemplo el mundo a través de un espejo de obsidiana que no miente. Me muestra las cosas tal y como son. Me enseña aquellas partes de mi alma que no soy capaz de contemplar sin su ayuda. Esa es la Luna. Esa es su influencia sobre mí. Ella es el arte de Caravaggio, con sus luces y sombras.»
Junto a Ellas, mis sombras y luces —las cuales soy Yo—, también te presento a Ellos, los símbolos mágicos que creé como un salvoconducto en el camino de la sanación y el crecimiento. Te los muestro para que te ayuden, si así los necesitas. Te los presento, con los nombres que les he otorgado, para que vuelvas a sentir la gran conexión con el ancestral mundo simbólico.
«El kintsugi o kintsukoroi es una técnica japonesa que consiste en reparar las piezas rotas de sus cerámicas, rellenando dichas fisuras con un polvo compuesto por oro, plata o platino. Se considera un arte tan importante que ha llegado a convertirse en una auténtica filosofía de vida, donde las heridas son veneradas y respetadas, en lugar de ocultadas, como fruto de unas circunstancias pasadas en las que el dolor ha dejado una experiencia importante. Es el reflejo de la enorme fragilidad y fortaleza.»
En este libro no encontrarás runas nórdicas, simbología egipcia, bindrunes o clavículas salomónicas. En este libro me vas a encontrar a mí, que quizá te muestre a ti, y también encontrarás mis símbolos, que quizá despierten a los tuyos.
Llámame Sabrina, Noaidi o Mis cosas de Bruja…pero llámame cuando llegue a ti. Te quiero.