Mushing para (casi) todos: Enseña a tu perro a tirar de cualquier cosa

Por (autor) Irene Pérez Piñel

Nos cruzamos en el camino con un enorme rebaño de ovejas.Así que detengo el tiro. Le indico al perro guía que se pare y espere. Y eso hace.Yo mientras tanto, en un alarde de exceso de confianza, me apoyo sobre el manillar y miro aburrida cómo las ovejas se van retirando lentamente del camino.En lugar de mirar a mis perros.(Primer error).Cuando el camino por fin está libre, sigo recostada sobre el manillar, con cara de hastío.Y sin mover ni un múscu…

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Nos cruzamos en el camino con un enorme rebaño de ovejas.
Así que detengo el tiro.
Le indico al perro guía que se pare y espere.
Y eso hace.
Yo mientras tanto, en un alarde de exceso de confianza, me apoyo sobre el manillar y miro aburrida cómo las ovejas se van retirando lentamente del camino.
En lugar de mirar a mis perros.
(Primer error).
Cuando el camino por fin está libre, sigo recostada sobre el manillar, con cara de hastío.
Y sin mover ni un músculo, le digo al guía “hike”
Es la orden de ponerse en marcha.
(Segundo error).
Pues dicho y hecho.
El perro de cabeza pega un tirón capaz de reventar una cadena y sale corriendo.
En dirección a las ovejas.
Que estaban ya en mitad de un erial lleno de piedras.
Los huskies que le siguen secundan la moción y suman toda su fuerza tractora, que es mucha.
Y yo, que peso 50 kg, salgo por los aires mientras la bicicleta se me escapa de las manos y empieza a dar tumbos y botes de metro y medio de altura entre las piedras del erial.
Mientras busco dónde aterrizar, observo una estampida de ovejas.
Salen ovejas en todas direcciones.
Y en una de esas direcciones, también sale un señor pastor acojonado, que corre más que todas sus ovejas juntas.
Me estampo contra el suelo, y con la fuerza que da la adrenalina, reboto y me pongo a correr yo también.
Pero detrás de mis perros.
No les alcanzo.
Empiezo a gritar y a mentarles todo el pedigrí mientras corro.
Les da igual.
Los perros dan bandazos a un lado y a otro intentando atrapar alguna de las cientos de ovejas que huyen, mientras la bicicleta da botes y pierde piezas y más piezas con cada bote.
Una rueda sale volando en una dirección.
Las alforjas con el material aterrizan junto a una piedra enorme.
El botellín de agua salta en marcha y se queda agazapado en el suelo.
El cuentakm, los pedales, la otra rueda… todo sale proyectado y va quedando esparcido por el erial.
Y tras esto, el manillar empieza a dar vueltas y vueltas sobre sí mismo enloquecido, clara señal de que los cables de freno y los del cambio de marchas ya no están tampoco en su lugar.
Y los perros siguen corriendo.
En un momento dado consigo atajarles, pero no les pillo.
Aun así estoy lo bastante cerca como para placar el cuadro de la bicicleta y así detener la infernal carrera.
Así que salto.
Con la bicicleta arrastrando el chasis por el suelo mi peso es suficiente para que no puedan seguir corriendo.
Justo antes de lograr esta “proeza”, el husky guía ha conseguido atrapar a una oveja por la cola con la boca.
Es la única que queda.
El resto ha logrado desaparecer por el horizonte (que mira que está lejos).
Los dos perros que le siguen forcejean desesperados por alcanzar a la desdichada oveja, pero mi peso se lo impide.
Y ese es el cuadro.
Una tía tirada todo lo larga que es sobre un chasis inservible con tres perros de trineo intentando tirar y una oveja encabezando el grupo y dando saltitos para intentar liberarse.
Unas risas.
Aunque reconozco que en ese momento no me estaba riendo nada.
Bueno, ahora ya sabes algunas cosas que no hay que hacer cuando se practica mushing.
Si quieres saber cómo acabé así, igual te tienes que leer este libro.
Si te gustaría aprender cómo enseñar a tu perro, sea de la raza que sea, a tirar de algo con ruedas sin vivir “aventuras” como ésta, lo mismo leer este libro te ayudaría.
Si además estás pensando en que quieres que el mushing sea algo divertido y seguro, para ti y para tu perro, pero no sabes ni por dónde empezar, pues puedes empezar por leer este libro.
Y si quieres saber cómo terminó la película, entonces sí que no te queda más remedio que leer este libro.
Eso sí, si estabas pensando que lo de hacer mushing iba de ir dando elegantes curvas en tu trineo mientras levantas polvo de nieve a tu alrededor y susurras indicaciones a tus disciplinados y perfectamente colocados perros súper fotogénicos, mejor sigue viendo Togo y Bajo cero y no te muevas del sofá. Esto no va a ser para ti.
Edad de lectura: De 12 a 18 años
Longitud de impresión: 167 páginas
Idioma: Español
Fecha de publicación: 7 octubre 2020
Volteo de página: Activado
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Notas adhesivas: En Kindle Scribe

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