A través de la historia del arte podemos evidenciar las dificultades que han tenido las mujeres no solo para desarrollar sus capacidades intelectuales si no también para manifestarlas en la sociedad.
Hasta el último tercio del siglo XIX, época en la que se crearon academias privadas como Julien, Colarossi o Vitti a las mujeres se les impidió acceder en igualdad a las Academias de Bellas Artes y se les prohibió asistir a las clases de anatomía para el dibujo, en las que hubiera modelos y pudieran pintar el cuerpo desnudo o en movimiento. Por cuestiones “de buen gusto” las mujeres no pudieron representar imágenes históricas o mitológicas que eran las que encargaban y premiaban las instituciones.
Al hilo de esta cuestión principal el presente ejemplar parte de las primeras mujeres que, por estatus social fueron nombradas académicas a principios del siglo XVIII y gracias a las que se comenzaron a cuestionarse las “normas” para que accedieran mujeres.
Desde el rococó y la figura de Rosalba Carriera hasta María Blanchard y el cubismo en el libro descubrirás a más de cien mujeres pintoras representantes de escuelas pictóricas y países diferentes que lucharon para ser admitidas en las escuelas de Bellas Artes, tener la posibilidad de presentarse a exhibiciones y ser premiadas, a emanciparse como profesionales del arte y, por fin, a ser libres.
Artistas y obras en las que descubrirás que las producciones de mujeres han sido ocultadas por razón de género, no de capacidad.
Hasta el último tercio del siglo XIX, época en la que se crearon academias privadas como Julien, Colarossi o Vitti a las mujeres se les impidió acceder en igualdad a las Academias de Bellas Artes y se les prohibió asistir a las clases de anatomía para el dibujo, en las que hubiera modelos y pudieran pintar el cuerpo desnudo o en movimiento. Por cuestiones “de buen gusto” las mujeres no pudieron representar imágenes históricas o mitológicas que eran las que encargaban y premiaban las instituciones.
Al hilo de esta cuestión principal el presente ejemplar parte de las primeras mujeres que, por estatus social fueron nombradas académicas a principios del siglo XVIII y gracias a las que se comenzaron a cuestionarse las “normas” para que accedieran mujeres.
Desde el rococó y la figura de Rosalba Carriera hasta María Blanchard y el cubismo en el libro descubrirás a más de cien mujeres pintoras representantes de escuelas pictóricas y países diferentes que lucharon para ser admitidas en las escuelas de Bellas Artes, tener la posibilidad de presentarse a exhibiciones y ser premiadas, a emanciparse como profesionales del arte y, por fin, a ser libres.
Artistas y obras en las que descubrirás que las producciones de mujeres han sido ocultadas por razón de género, no de capacidad.