“MI VIDA REAL”, es mi historia personal donde resalto los recuerdos de mi niñez, con una familia hermosa junto a mis padres que se desvivían por darnos lo mejor a pesar de las limitaciones. Son tantos recuerdos que están en mi memoria.
Desde pequeña sentí la necesidad de trabajar para ayudar en casa. Vivir una realidad a edad temprana..
Vas creciendo, todos los sueños tienes en la mente, pensando en lo que serás de grande y que te ilusionan; porque son solo eso “SUEÑOS”.
Los sueños están en nuestra mente “CUANDO YO SEA GRANDE”; pero no todos tenemos la misma oportunidad, sientes la necesidad de trabajar para costear tus estudios.
La niñez va quedando atrás con recuerdos y sueños truncados, más responsabilidades y mi mente cimbra cada momento que con esfuerzo y sacrificio todo es posible y de a poco se convertirán en realidad.
Los deseos de superación me hicieron una mujer fuerte para enfrentar esa lucha diaria por forjarme un provenir, repitiéndome siempre: Eres una guerrera, única, el mundo es tuyo, puedes llegar hasta el infinito.
Mi adolescencia se forma con altibajos seguir en ese ir y venir con mucha inestabilidad en el trabajo y con experiencias muy fuertes que lastiman, crece la desconfianza; pero el simple hecho de verme rodeada de aquello me daba esa luz de esperanza para seguir.
Mi familia es lo más hermoso que la vida me dio, mi madrecita, una mujer luchadora, trabajadora, muy fuerte de carácter, con un corazón desbordante de amor para sus hijos, mi papacito, todo lo contrario, demasiado tranquilo, observador, todo amor, muy amante de la lectura, complementando sus caracteres en la vida diaria.
Los hijos crecen y se van a vivir nuevas experiencias, retos, desafíos que con la bendición de Dios sigue el ritmo de la vida.
Desde pequeña soñaba con escribir, por muchos motivos no lo hice. Llego la juventud, nuevos proyectos, sueños truncados y esas ganas de ser alguien en la vida nadie me quita; porque esos sueños son míos, solo míos, al subir un peldaño quien mejor que yo para celebrar, lo hice, todos los inconvenientes me muestran una luz al final del túnel y llega el gran día “Bachiller de la República”, que alegría recordar uno de los días más importantes de mi vida, porqué ese deseo de superación daba sus frutos.
Con mucha inestabilidad en el trabajo por el horario de estudios, pasaron algunos años para lograr algo que gracias a Dios me dio estabilidad emocional y laboral, aunque mis planes de estudiar se quedaron ahí y ese sueño de tener un trabajo estable se cumplía, pasa el tiempo que con mucho esfuerzo y sacrificio y mucho amor por lo que hacía, seguir soñando con mejorar mi futuro, ayudar a mis padres, devolverles un poquito de lo que hicieron por mis hermanos y por mí.
Conocí una persona y sentí que había llegado mi media naranja, tantas ilusiones, proyectos que no se dieron.
El trabajo continúa, empieza la madurez, en mi rostro se ven las primeras arruguitas, reflejan la experiencia que la vida me ha regalado, no importa lo que tuve que pasar, lágrimas, decepciones, contrariedades, valieron la pena.
Tantos sueños truncados, esa lucha diaria por lo que quieres, es hora de mirar hacia adelante. Mis metas se cumplían, tampoco hay que precipitarse, todo llega a su tiempo.
Cumplir mis sueños fue muy duro, mucha inestabilidad laboral y económica. Nada me detuvo para seguir subiendo cada peldaño. Hoy puedo decir que he cumplido mis retos.
Hoy disfruto de la época de oro de mi vida y con mucho orgullo digo que es la tercera edad.
Lo más importante es plasmar en cada hoja, párrafo la historia de lucha diaria por la superación que cuento en mi libro y ojalá sirva a mucha gente con deseos de un mejor porvenir y que siempre habrá una luz que nos ilumina.
Jesús y Mamita María con su bendición guiaron mi camino, salí de la oscuridad que me encontraba sumergida y siento que siempre me llevan de la mano, en este trajinar de la vida, mostrándome el camino.
Desde pequeña sentí la necesidad de trabajar para ayudar en casa. Vivir una realidad a edad temprana..
Vas creciendo, todos los sueños tienes en la mente, pensando en lo que serás de grande y que te ilusionan; porque son solo eso “SUEÑOS”.
Los sueños están en nuestra mente “CUANDO YO SEA GRANDE”; pero no todos tenemos la misma oportunidad, sientes la necesidad de trabajar para costear tus estudios.
La niñez va quedando atrás con recuerdos y sueños truncados, más responsabilidades y mi mente cimbra cada momento que con esfuerzo y sacrificio todo es posible y de a poco se convertirán en realidad.
Los deseos de superación me hicieron una mujer fuerte para enfrentar esa lucha diaria por forjarme un provenir, repitiéndome siempre: Eres una guerrera, única, el mundo es tuyo, puedes llegar hasta el infinito.
Mi adolescencia se forma con altibajos seguir en ese ir y venir con mucha inestabilidad en el trabajo y con experiencias muy fuertes que lastiman, crece la desconfianza; pero el simple hecho de verme rodeada de aquello me daba esa luz de esperanza para seguir.
Mi familia es lo más hermoso que la vida me dio, mi madrecita, una mujer luchadora, trabajadora, muy fuerte de carácter, con un corazón desbordante de amor para sus hijos, mi papacito, todo lo contrario, demasiado tranquilo, observador, todo amor, muy amante de la lectura, complementando sus caracteres en la vida diaria.
Los hijos crecen y se van a vivir nuevas experiencias, retos, desafíos que con la bendición de Dios sigue el ritmo de la vida.
Desde pequeña soñaba con escribir, por muchos motivos no lo hice. Llego la juventud, nuevos proyectos, sueños truncados y esas ganas de ser alguien en la vida nadie me quita; porque esos sueños son míos, solo míos, al subir un peldaño quien mejor que yo para celebrar, lo hice, todos los inconvenientes me muestran una luz al final del túnel y llega el gran día “Bachiller de la República”, que alegría recordar uno de los días más importantes de mi vida, porqué ese deseo de superación daba sus frutos.
Con mucha inestabilidad en el trabajo por el horario de estudios, pasaron algunos años para lograr algo que gracias a Dios me dio estabilidad emocional y laboral, aunque mis planes de estudiar se quedaron ahí y ese sueño de tener un trabajo estable se cumplía, pasa el tiempo que con mucho esfuerzo y sacrificio y mucho amor por lo que hacía, seguir soñando con mejorar mi futuro, ayudar a mis padres, devolverles un poquito de lo que hicieron por mis hermanos y por mí.
Conocí una persona y sentí que había llegado mi media naranja, tantas ilusiones, proyectos que no se dieron.
El trabajo continúa, empieza la madurez, en mi rostro se ven las primeras arruguitas, reflejan la experiencia que la vida me ha regalado, no importa lo que tuve que pasar, lágrimas, decepciones, contrariedades, valieron la pena.
Tantos sueños truncados, esa lucha diaria por lo que quieres, es hora de mirar hacia adelante. Mis metas se cumplían, tampoco hay que precipitarse, todo llega a su tiempo.
Cumplir mis sueños fue muy duro, mucha inestabilidad laboral y económica. Nada me detuvo para seguir subiendo cada peldaño. Hoy puedo decir que he cumplido mis retos.
Hoy disfruto de la época de oro de mi vida y con mucho orgullo digo que es la tercera edad.
Lo más importante es plasmar en cada hoja, párrafo la historia de lucha diaria por la superación que cuento en mi libro y ojalá sirva a mucha gente con deseos de un mejor porvenir y que siempre habrá una luz que nos ilumina.
Jesús y Mamita María con su bendición guiaron mi camino, salí de la oscuridad que me encontraba sumergida y siento que siempre me llevan de la mano, en este trajinar de la vida, mostrándome el camino.