Steve Jobs, Obama. Churchill, Ghandi, Dalai Lama, Lincoln, Luther King, Kennedy. Hay frases que han pasado a la historia contemporánea:
— “Yo tengo un sueño.”
— “Seguid hambrientos, seguid alocados.”
— “Sí se puede. Sí podemos cambiar.”
— “No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”.
— “La paz empieza dentro de cada uno. Cuando poseemos paz interior, podemos estar en paz con todos a nuestro alrededor.”
Son mensajes que impactaron y calaron hondo en las comunidades que en su momento los recibieron, y que lograron transformar positivamente sociedades e individuos. Y no por casualidad. Su carga emotiva e inspiradora sigue muy vigente hoy en día, latiendo en cada nueva lectura con un valor poderoso e incalculable, conformando un tesoro de sabiduría para cualquier colectivo y para cualquier persona que los reciba con atención.
— “Yo tengo un sueño.”
— “Seguid hambrientos, seguid alocados.”
— “Sí se puede. Sí podemos cambiar.”
— “No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”.
— “La paz empieza dentro de cada uno. Cuando poseemos paz interior, podemos estar en paz con todos a nuestro alrededor.”
Son mensajes que impactaron y calaron hondo en las comunidades que en su momento los recibieron, y que lograron transformar positivamente sociedades e individuos. Y no por casualidad. Su carga emotiva e inspiradora sigue muy vigente hoy en día, latiendo en cada nueva lectura con un valor poderoso e incalculable, conformando un tesoro de sabiduría para cualquier colectivo y para cualquier persona que los reciba con atención.