"Llegó el día en que me di cuenta de que me estaba haciendo, permítanme el exceso, experta en entrevistas. Sí, me gustaba eso de hacer preguntas y crear un cálido canal de confianza en el que las dos partes de la entrevista conectan para conseguir esa historia que buscamos y que, pensamos, puede hacer tanto bien. Y así, mes tras mes, pasaron unos años y me di cuenta de que había entrevistado a mucha gente buena e interesante de nuestra diócesis.
Había contactado con catequistas, sacerdotes, jóvenes, vírgenes consagradas, misioneros, familias y hasta niños para reflejar un testimonio concreto: el de cristianos comprometidos en medio del mundo en pleno siglo XXI. Y pensé: ¿por qué no unirlas todas y armar un retrato de nuestra Iglesia hoy? La respuesta es este libro".