Dmitry ha dejado atrás París. Ha perdido su negocio, a sus amigos, a la mujer a la que amaba. Los integristas han puesto precio a su cabeza y solo la protección de los servicios de inteligencia ha impedido que cumpla condena en prisión. Pero no a cambio de nada. Si quiere recuperar su libertad, tendrá que encargarse del trabajo sucio, la clase de misiones solo aptas para hombres sin escrúpulos, hombres de los que prescindir cuando dejan de ser útiles. Por eso no es buena idea enfrentarse a Antje, su supervisora en Berlín y la mujer que con una sola palabra puede hacer que sea expulsado del programa o que su vida carezca de valor. No, no deberían mezclar sexo y trabajo ni llevar su relación al límite. No pueden confiar el uno en el otro, ella está acostumbrada a ejercer el control, se aferra a los protocolos y las normas, ha llegado alto y se ha vuelto dura por el camino. Además, la prioridad es la amenaza terrorista que se cierne sobre toda Europa y pone en jaque a Berlín.
No, no encajan, ya salió mal otras veces, pertenecen a mundos muy distintos, no pueden permitirse que las emociones pongan en peligro todo lo demás, pero ¿y si se arriesgan?
Del blog La novelera que habita en mí:
Del blog Sintiendo sus páginas:
Del blog Cajita de capítulos:
Del blog Libros en mi biblioteca:
Del blog Ágora:
"Impecable. Porque impecable es su detallada y cuidada documentación y ambientación; su elegante elección de palabras; el mimo con el que cuida sus historias y el trabajo que puede verse en ellas desde las primeras líneas. Todas y cada una de las novelas de esta mujer son un cúmulo de detalles bien escogidos, bien planteados y mejor desarrollados. (...) Hay que reconocer que en todas sus novelas te sorprende, te emociona y te descoloca".