Un vistazo a la vida intima del Genio de la música Ludwig van Beethoven.
A través de su amigo y biógrafo, Anton Schindler, tenemos acceso a cartas personales destinadas o recibidas de amigos y familiares. Las cartas, facilitadas por el autor poco antes de su muerte, nos dan un acercamiento privilegiado a la mente del maestro; más allá de sus obras podemos apreciar sus emociones y la forma en la cual razonaba su mente. El biógrafo intenta cumplir los últimos designios del maestro para su biografía: «debe estar en estricta consonancia con la verdad en todos los aspectos, sin importar lo mucho que pueda afectar a esta o la otra persona, o incluso a mí mismo».
Como lo indica el mismo Schindler: «Si queremos tener una biografía completa de Beethoven, del hombre que debe ser catalogado entre los más grandes que han producido los siglos, no queremos vuelos de poesía e imaginación sobre el tema de sus obras, o el análisis de ellas, tales como ya han aparecido por miles, y seguirán apareciendo, algunos buenos, otros malos, según las respectivas calificaciones y poderes de los autores, cada uno de los cuales consideraba el genio del gran compositor como su propio arco iris, y en consecuencia cada uno en una forma diferente; pero el punto principal es mostrar bajo qué circunstancias y en qué posición produjo Beethoven sus espléndidas e imperecederas creaciones; en consecuencia, para proporcionar hechos, la mayor parte de los cuales uno debe haber recopilado en el lugar y, además, haber presenciado al lado de este hombre extraordinario, a fin de poder formarse una estimación justa de su mayor o menor influencia sobre su existencia…»
Si bien muchos hemos disfrutado las obras del gran Maestro, veremos en esta biografía otra faceta de él, enfrentando dificultades que nos parecerán increíbles, conociendo el reconocimiento y difusión que aún el día de hoy tienen sus creaciones. ¿Y cuántas creaciones nos habrá arrebatado la muerte de Beethoven...? ¿La Décima Sinfonía? «…iba a ser un leviatán musical, frente al cual sus otras Grandes Sinfonías serían meras actuaciones triviales…»
A través de su amigo y biógrafo, Anton Schindler, tenemos acceso a cartas personales destinadas o recibidas de amigos y familiares. Las cartas, facilitadas por el autor poco antes de su muerte, nos dan un acercamiento privilegiado a la mente del maestro; más allá de sus obras podemos apreciar sus emociones y la forma en la cual razonaba su mente. El biógrafo intenta cumplir los últimos designios del maestro para su biografía: «debe estar en estricta consonancia con la verdad en todos los aspectos, sin importar lo mucho que pueda afectar a esta o la otra persona, o incluso a mí mismo».
Como lo indica el mismo Schindler: «Si queremos tener una biografía completa de Beethoven, del hombre que debe ser catalogado entre los más grandes que han producido los siglos, no queremos vuelos de poesía e imaginación sobre el tema de sus obras, o el análisis de ellas, tales como ya han aparecido por miles, y seguirán apareciendo, algunos buenos, otros malos, según las respectivas calificaciones y poderes de los autores, cada uno de los cuales consideraba el genio del gran compositor como su propio arco iris, y en consecuencia cada uno en una forma diferente; pero el punto principal es mostrar bajo qué circunstancias y en qué posición produjo Beethoven sus espléndidas e imperecederas creaciones; en consecuencia, para proporcionar hechos, la mayor parte de los cuales uno debe haber recopilado en el lugar y, además, haber presenciado al lado de este hombre extraordinario, a fin de poder formarse una estimación justa de su mayor o menor influencia sobre su existencia…»
Si bien muchos hemos disfrutado las obras del gran Maestro, veremos en esta biografía otra faceta de él, enfrentando dificultades que nos parecerán increíbles, conociendo el reconocimiento y difusión que aún el día de hoy tienen sus creaciones. ¿Y cuántas creaciones nos habrá arrebatado la muerte de Beethoven...? ¿La Décima Sinfonía? «…iba a ser un leviatán musical, frente al cual sus otras Grandes Sinfonías serían meras actuaciones triviales…»