Venecia, 1493.
Bianca Lanzetti es una lavandera pobre y hermosa, atrapada en un matrimonio brutal con un hombre que la usa como un animal. Cuando Simon de’ Medici, rico mercader florentino, posa sus ojos en ella, Bianca ve su única oportunidad de escapar.
Con un pequeño frasco de vidrio azul —la llamada *bendición silenciosa*—, Bianca comete su primer asesinato: un veneno sin olor, sin sabor y mortalmente lento. Días después llega a Florencia como la nueva “viuda respetable” en el palazzo de Simon.
Allí se enfrenta a Mónica, la fría y piadosa esposa legítima, y conoce a Margherita, la astuta doncella que se convertirá en su aliada y amante. En las noches, mientras la ciudad duerme, Bianca descubre el placer prohibido de ser compartida por dos hombres poderosos… y aprende que el poder sabe más dulce que cualquier caricia.
Pero Florencia es un nido de espinas. Savonarola predica fuego y arrepentimiento desde San Marco, y Mónica no está dispuesta a ceder su lugar sin luchar.
Para sobrevivir y ascender, Bianca deberá usar su cuerpo como arma, su inteligencia como veneno y su ambición como fuego.
**La primera rosa envenenada ha florecido.**
Y no se detendrá ante nada ni ante nadie.
Bianca Lanzetti es una lavandera pobre y hermosa, atrapada en un matrimonio brutal con un hombre que la usa como un animal. Cuando Simon de’ Medici, rico mercader florentino, posa sus ojos en ella, Bianca ve su única oportunidad de escapar.
Con un pequeño frasco de vidrio azul —la llamada *bendición silenciosa*—, Bianca comete su primer asesinato: un veneno sin olor, sin sabor y mortalmente lento. Días después llega a Florencia como la nueva “viuda respetable” en el palazzo de Simon.
Allí se enfrenta a Mónica, la fría y piadosa esposa legítima, y conoce a Margherita, la astuta doncella que se convertirá en su aliada y amante. En las noches, mientras la ciudad duerme, Bianca descubre el placer prohibido de ser compartida por dos hombres poderosos… y aprende que el poder sabe más dulce que cualquier caricia.
Pero Florencia es un nido de espinas. Savonarola predica fuego y arrepentimiento desde San Marco, y Mónica no está dispuesta a ceder su lugar sin luchar.
Para sobrevivir y ascender, Bianca deberá usar su cuerpo como arma, su inteligencia como veneno y su ambición como fuego.
**La primera rosa envenenada ha florecido.**
Y no se detendrá ante nada ni ante nadie.