La narración toma como tema literal el estado del alma después de la muerte y presenta una imagen de la justicia divina repartida como castigo o recompensa, y describe los viajes de Dante a través del Infierno, el Purgatorio y el Cielo. Alegóricamente, el poema representa el camino del alma hacia Dios, comenzando con el reconocimiento y rechazo del pecado (Infierno), seguido por la vida cristiana penitente (Purgatorio), y luego la ascensión del alma hacia Dios (Paradiso). Dante se basa en la teología y la filosofía católica romana medieval.
Es la creación más importante de su autor y una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval (teocentrista) al renacentista (antropocentrista). Es considerada la obra maestra de la literatura italiana y una de las cumbres de la literatura universal.
El poema se ordena en función del simbolismo del número tres, que evoca la Santísima Trinidad (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo), el equilibrio, la estabilidad y el triángulo, las tres proposiciones que componen el silogismo, lo que se sumaba al cuatro, que representaba los cuatro elementos: Tierra, aire, fuego y agua, dando como resultado el número siete, como siete son los pecados capitales. Finalmente, el Infierno está dividido en nueve círculos, el Purgatorio en siete y el Paraíso queda formado por nueve esferas que giran como los planetas en torno al Sol.
Toda la obra está llena de símbolos que remiten al conocimiento y al pensamiento medievales; religión, astronomía, filosofía, matemáticas, óptica, etcétera, que se encarnan en personajes, lugares y acciones.