La actuación es una profesión y como tal debe estudiarse en su aspecto técnico y ético. Cada paso descrito en este libro te llevará a obtener la herramienta necesaria, para el momento justo, dentro del desarrollo creativo de tu personaje. Intenté ser lo más pragmático posible en la explicación de los aspectos técnicos, de manera que sean de fácil comprensión. Hacer de ellos un entrenamiento diario, acoplará tu cuerpo e intelecto brindándote versatilidad ante la responsabilidad de una interpretación.
Recordemos siempre que, para los actores, el cuerpo es nuestra herramienta de trabajo, y la mente juega un papel preponderante, es decir, te dará un poder sustancial en relación a otros que no se instruyen; por lo que es recomendable (si no imprescindible) estar habituado al entrenamiento físico y mental de manera que ambas cosas estén siempre dispuestas para la acción.
Actuar no se aprende como una receta para cocinar, no es una fórmula que te la inoculan, eso es imposible, esto entra en el mundo de la ficción absoluta. Por ello cada actor va desarrollando su propia técnica y a mayores estímulos, estudios y práctica, mucho mejor.
La actuación es una de las expresiones artísticas más completas, debido a la cantidad de destrezas que nos toca desarrollar a fin de lograr expandir nuestro talento. Por ser el cuerpo nuestra herramienta de trabajo, lo convertimos en cómplice de nuestro acto creativo.
El ser que decida ser intérprete se paseará por la vida con una mirada inocente, observadora de otra realidad que está detrás de lo aparentemente obvio. El ser que decida llevar adelante su intuición de ser otro y uno, a través de la interpretación, conocerá el amor incondicional. Un amor donde se da aquello de entregar todo sin esperar nada a cambio, y que el solo crecimiento de ese otro, será el mayor de los regalos; el solo hecho de amar, es el alimento. Solo dar. Como a las personas que amamos.
Ese ser, será también poeta porque desde la poesía verá la vida, su poesía se fusionará como una fotografía que es capaz de recoger, en palabras, en un instante, en un golpe de luz, las imágenes que enfoca. Será compositor y bailarín porque se llenará de ritmos y melodías infinitas acompasadas con la coherencia de su corazón. También será pintor cuando vislumbre su capacidad de dibujar infinitos matices y degradaciones de colores emocionales a través de la imaginación. Y cuando vea que es capaz de esculpir y darle forma a una masa de letras inspiradoras, descubrirá que también es escultor.
Habiendo llegado a este punto no podrá retroceder jamás a ser lo que no era, andará con coherencia, se descubrirá como creador y como tal llevará adelante su modo de vivir. Descubrirá no solo su sentido artístico, sino el de sí mismo, con su accionar a través de este arte. Descubrirá que no hay lugar más plácido, ni brisa más suave. Sentirá la plenitud de una comunión absoluta, de entrega, y la realización como individuo.
El sentido místico de este arte, lo abrazará en ese instante para revestir de sentido su vida, y a partir de allí, él será la escultura, la pintura, la música, la poesía, la obra, el arte vivo. Tal es el poder de la actuación. En este otro estado de consciencia nace al actor de este siglo. Bienvenidos.
Recordemos siempre que, para los actores, el cuerpo es nuestra herramienta de trabajo, y la mente juega un papel preponderante, es decir, te dará un poder sustancial en relación a otros que no se instruyen; por lo que es recomendable (si no imprescindible) estar habituado al entrenamiento físico y mental de manera que ambas cosas estén siempre dispuestas para la acción.
Actuar no se aprende como una receta para cocinar, no es una fórmula que te la inoculan, eso es imposible, esto entra en el mundo de la ficción absoluta. Por ello cada actor va desarrollando su propia técnica y a mayores estímulos, estudios y práctica, mucho mejor.
La actuación es una de las expresiones artísticas más completas, debido a la cantidad de destrezas que nos toca desarrollar a fin de lograr expandir nuestro talento. Por ser el cuerpo nuestra herramienta de trabajo, lo convertimos en cómplice de nuestro acto creativo.
El ser que decida ser intérprete se paseará por la vida con una mirada inocente, observadora de otra realidad que está detrás de lo aparentemente obvio. El ser que decida llevar adelante su intuición de ser otro y uno, a través de la interpretación, conocerá el amor incondicional. Un amor donde se da aquello de entregar todo sin esperar nada a cambio, y que el solo crecimiento de ese otro, será el mayor de los regalos; el solo hecho de amar, es el alimento. Solo dar. Como a las personas que amamos.
Ese ser, será también poeta porque desde la poesía verá la vida, su poesía se fusionará como una fotografía que es capaz de recoger, en palabras, en un instante, en un golpe de luz, las imágenes que enfoca. Será compositor y bailarín porque se llenará de ritmos y melodías infinitas acompasadas con la coherencia de su corazón. También será pintor cuando vislumbre su capacidad de dibujar infinitos matices y degradaciones de colores emocionales a través de la imaginación. Y cuando vea que es capaz de esculpir y darle forma a una masa de letras inspiradoras, descubrirá que también es escultor.
Habiendo llegado a este punto no podrá retroceder jamás a ser lo que no era, andará con coherencia, se descubrirá como creador y como tal llevará adelante su modo de vivir. Descubrirá no solo su sentido artístico, sino el de sí mismo, con su accionar a través de este arte. Descubrirá que no hay lugar más plácido, ni brisa más suave. Sentirá la plenitud de una comunión absoluta, de entrega, y la realización como individuo.
El sentido místico de este arte, lo abrazará en ese instante para revestir de sentido su vida, y a partir de allí, él será la escultura, la pintura, la música, la poesía, la obra, el arte vivo. Tal es el poder de la actuación. En este otro estado de consciencia nace al actor de este siglo. Bienvenidos.