Las cooperativas son pioneras en esfuerzos comunes desde hace más de dos siglos y constituyen el mayor movimiento socioeconómico del mundo. En los cooperativistas existe una sobredimensión, especie de conciencia colectiva alimentada por utopías, apoyada en una intuición especial y en valores y principios que orienta sus acciones. Esa conciencia ha permitido al movimiento por ellas generados desarrollar experiencias genuinas y una serie de rasgos comunes cuya sinergia permite construir lo que pudiese denominarse la Identidad Cooperativa.
Gracias a esa Identidad como denominador común, las cooperativas se distinguen claramente de otras organizaciones y sus actores, los cooperativistas, pueden comunicarse, compartir inquietudes y realizar actividades específicas en cualquier rincón del planeta, al mismo tiempo que construyen un movimiento con dimensiones locales, regionales, nacionales y hasta mundiales.
Gracias a esa Identidad como denominador común, las cooperativas se distinguen claramente de otras organizaciones y sus actores, los cooperativistas, pueden comunicarse, compartir inquietudes y realizar actividades específicas en cualquier rincón del planeta, al mismo tiempo que construyen un movimiento con dimensiones locales, regionales, nacionales y hasta mundiales.