Se repite el mismo problema del siglo XIX, cuando la gravedad de Newton era inconsistente con el electromagnetismo de Maxwell; porque ahora tenemos una incompatibilidad entre la gravedad de Einstein y la electrodinámica cuántica. Pero en lugar de replicar la solución de Einstein —una corrección axiomática que eliminó el postulado newtoniano de espacio y tiempo absolutos, para ser coherente con la velocidad invariante de la luz— los físicos teóricos siguen intentando adaptar forzadamente la mecánica cuántica a los mismos principios clásicos de siempre.
En cambio, aquí abandonaremos todo prejuicio laplaciano y retomaremos los problemas fundamentales de los dos pilares de la física moderna: el tiempo y el azar cuántico; cuyas soluciones nos revelarán un mecanismo darwiniano aplicado a la física. De esta forma, al igual que la Selección Natural explica cómo el código genético evoluciona en tiempos geológicos gracias a las mutaciones; la Física Darwiniana explicará cómo las leyes de la naturaleza evolucionan en tiempos cosmológicos gracias a la aleatoriedad cuántica.
Así dejaremos una milenaria concepción de un universo inmutable y determinista, para reemplazarlo por una cosmovisión dinámica, donde el universo y sus leyes evolucionan como todo lo demás. Porque si ni el espacio y el tiempo resultaron ser absolutos al dilatarse y contraerse, o ni siquiera la energía se conserva debido a la expansión cosmológica, entonces ¿por qué las leyes de la física —ecuaciones matemáticas— se quedarán absolutas por toda la eternidad, cuando el propio universo se crea, se expande y se desarrolla? Una propuesta que no solo responde al enigma del devenir, la aleatoriedad y las leyes; sino también al misterio de la energía oscura, los agujeros negros y el Big Bang. Todo ello sin recurrir a la mayor aberración de la física, el multiverso.
En cambio, aquí abandonaremos todo prejuicio laplaciano y retomaremos los problemas fundamentales de los dos pilares de la física moderna: el tiempo y el azar cuántico; cuyas soluciones nos revelarán un mecanismo darwiniano aplicado a la física. De esta forma, al igual que la Selección Natural explica cómo el código genético evoluciona en tiempos geológicos gracias a las mutaciones; la Física Darwiniana explicará cómo las leyes de la naturaleza evolucionan en tiempos cosmológicos gracias a la aleatoriedad cuántica.
Así dejaremos una milenaria concepción de un universo inmutable y determinista, para reemplazarlo por una cosmovisión dinámica, donde el universo y sus leyes evolucionan como todo lo demás. Porque si ni el espacio y el tiempo resultaron ser absolutos al dilatarse y contraerse, o ni siquiera la energía se conserva debido a la expansión cosmológica, entonces ¿por qué las leyes de la física —ecuaciones matemáticas— se quedarán absolutas por toda la eternidad, cuando el propio universo se crea, se expande y se desarrolla? Una propuesta que no solo responde al enigma del devenir, la aleatoriedad y las leyes; sino también al misterio de la energía oscura, los agujeros negros y el Big Bang. Todo ello sin recurrir a la mayor aberración de la física, el multiverso.