Este volumen sobre el cineasta Fernando Delgado es un texto inédito escrito por el periodista, especializado en la crítica cinematográfica, Manuel Villegas López (1906-1980). Fue un encargo que hacia 1968 le hizo la Agrupación Sindical de Directores y Realizadores Españoles de Cinematografía, pero no se llegó a publicar. Ahora se recupera en una edición crítica a cargo del profesor Emeterio Diez Puertas, el cual pone en contexto el libro, añade nuevos aportes sobre la figura de Fernando Delgado, como son sus facetas de productor ejecutivo, periodista y guionista (se incluyen tres de sus guiones del periodo mudo), y analiza el juicio de gusto que las películas de Delgado han merecido en la historiografía.
Esta presenta a Fernando Delgado (1891-1950) como un cineasta de la segunda generación de directores del cine español. Aquella que comenzó trabajando de actor en el teatro y en el cine, que allá por los años veinte del siglo pasado rodó con éxito los primeros largometrajes, que luchó luego en la guerra del 36 haciendo cine de propaganda y que terminó en el exilio o, en el caso del Delgado, que trajo el franquismo. El cine de Fernando Delgado, y nos referimos a títulos de gran éxito popular como ¡Viva Madrid que es mi pueblo! (1928) o Currito de la Cruz (1936), fue símbolo de madrileñismo, tauromaquia, humor, melodrama, música popular y clase media. Aunque Villegas (él sí estuvo en el exilio, casi 15 años) prefiere Las de Méndez (1927) y Fortunato (1941) porque contienen “un costumbrismo que hoy se llamaría social, tratando de transparentar un problema, más allá de lo anecdótico, pintoresco, típico y folletinesco.” En este sentido, el reto que se planteó Delgado como cineasta de su generación fue incorporar lo español, sus viejas tradiciones y sus nuevas realidades, al más moderno de los espectáculos y a la más arriesgada de las industrias. Como concluye el propio Villegas: “siempre que en España se busque un cinema español, por el camino del españolismo, habrá que ir en busca de la obra de Fernando Delgado.”
En definitiva, estamos ante un volumen de gran interés desde la óptica del Periodismo, la Comunicación Audiovisual y el Cine, pues su autor es un ejemplo de prensa libre y ecuánime y su biografiado, de películas populares espejo del país que le tocó vivir.
Esta presenta a Fernando Delgado (1891-1950) como un cineasta de la segunda generación de directores del cine español. Aquella que comenzó trabajando de actor en el teatro y en el cine, que allá por los años veinte del siglo pasado rodó con éxito los primeros largometrajes, que luchó luego en la guerra del 36 haciendo cine de propaganda y que terminó en el exilio o, en el caso del Delgado, que trajo el franquismo. El cine de Fernando Delgado, y nos referimos a títulos de gran éxito popular como ¡Viva Madrid que es mi pueblo! (1928) o Currito de la Cruz (1936), fue símbolo de madrileñismo, tauromaquia, humor, melodrama, música popular y clase media. Aunque Villegas (él sí estuvo en el exilio, casi 15 años) prefiere Las de Méndez (1927) y Fortunato (1941) porque contienen “un costumbrismo que hoy se llamaría social, tratando de transparentar un problema, más allá de lo anecdótico, pintoresco, típico y folletinesco.” En este sentido, el reto que se planteó Delgado como cineasta de su generación fue incorporar lo español, sus viejas tradiciones y sus nuevas realidades, al más moderno de los espectáculos y a la más arriesgada de las industrias. Como concluye el propio Villegas: “siempre que en España se busque un cinema español, por el camino del españolismo, habrá que ir en busca de la obra de Fernando Delgado.”
En definitiva, estamos ante un volumen de gran interés desde la óptica del Periodismo, la Comunicación Audiovisual y el Cine, pues su autor es un ejemplo de prensa libre y ecuánime y su biografiado, de películas populares espejo del país que le tocó vivir.