Lola tiene claro que Alex es el último hombre del mundo con el que debería complicarse la vida. Es su jefe. Es frío, exigente… y no parece soportarla. La tensión entre ellos es constante, incómoda y difícil de ignorar. Pero hay algo más. Algo que no encaja con esa distancia, con esas miradas que dicen demasiado y con una conexión que ninguno de los dos quiere reconocer.
Hasta que un fin de semana lo cambia todo y lo que parecía controlado deja de estarlo.
A partir de ahí, mantener las distancias deja de ser una opción.
Una historia intensa, imperfecta y muy real, donde nada es lo que parece… y donde rendirse no siempre es perder.
Hasta que un fin de semana lo cambia todo y lo que parecía controlado deja de estarlo.
A partir de ahí, mantener las distancias deja de ser una opción.
Una historia intensa, imperfecta y muy real, donde nada es lo que parece… y donde rendirse no siempre es perder.