Entre Marilyn y Jackie: La Casualidad (Novelas Gamberras nº 4)

Por (autor) Raimon Quintana Miró

Hemos detectado que no disponemos del contenido actualizado para "Entre Marilyn y Jackie: La Casualidad (Novelas Gamberras nº 4)", por lo que, con el fin de que obtengas una información correcta, vamos a proceder a redirigirte a la página original.

Apreciamos tu paciencia mientras trabajamos para obtener dicho contenido. Tu interés nos impulsa, y estamos aquí para asegurarnos de que quedes satisfech@ con la información que te proporcionamos.

En el caso de que desees permanecer en esta página, por favor pulsa en el botón "Permanecer". Disculpa las molestias que hayamos podido ocasionar. Muchas gracias por tu interés, comprensión, confianza, apoyo y paciencia.

Enlaces de afiliados | Imágenes de la API para Afiliados

Precios Amazon


Para que puedas ver el contenido actual vamos a proceder a redirigirte a la página original. Por favor pulsa en el botón si deseas Permanecer en esta página.

Permanecer

Dos personajes, Marilyn Monroe y Jackie Kennedy abren y cierran el libro, con dos capítulos que transcurren en los años 60, el primero, y en 1994 el último.
El resto de la novela, narra dos historias confluyentes, que ocurren en la actualidad. A partir de la aparición de un diario de un francotirador fallecido, dos personajes, un profesor y un periodista, intentarán encontrar un sentido a sus vidas, que consideran llenas de frustraciones.
Esta cuarta novela de la serie, que trata de forma esperpéntica temas contemporáneos, ironiza sobre una Marilyn reclutada como informadora soviética y las teorías conspirativas sobre el asesinato de Kennedy (aquí se desenmascara definitivamente, el ya desprestigiado informe de la Comisión Warren sobre el magnicidio, al dar una explicación muy coherente de aquellos hechos.
Por supuesto, encontramos a otros personajes de la serie: Maria Petrova, la anciana agente rusa, Mireia, la agente freelance china adoptada por una familia barcelonesa, Esther, la agnóstica agente del Mossad, Boris, el fiel guardaespaldas de Petrova, Dimitri, con su cerebro dañado por el alcohol y sus años de boxeador, pero con su vitalidad intacta pese a su edad y, acaparando mayor protagonismo que en otras novelas, el singular comisario Dupont y su peculiar equipo.
En paralelo, presenta un segundo plano, en el que el autor (ficticio), como en anteriores obras, dialoga con sus personajes, introduce a alguno en la novela a petición del mismo, e intenta defenderse de las acusaciones de éstos con la metáfora de la composición de las telas, formadas por el entretejido de hilos de trama y de urdimbre. El autor se atribuye la urdimbre (substantivo del verbo urdir), mientras que afirma que la trama la crean los propios personajes y que no puede incidir sobre ella, sin crear paradojas en el universo de la ficción, es decir, sin forzar la novela.
Al mismo tiempo, se mantiene el juego de provocación del autor al lector, con las notas a pie de página, para distanciarlo de lo narrado, y recordarle que lo que lee pertenece al mundo de la ficción.

También te puede interesar

Libros recomendados

Ver todos