A través de la relación apasionada de Kumiko y Marco, el autor nos sumerge en una historia de amor entre una enigmática mujer japonesa y un psicólogo occidental que une su destino al de ella, debido a una extraña petición: "Construye para mí un jardín japonés". Kumiko transmite a Marco la obsesión de que su felicidad y su supervivencia depende de ese jardín, y muestra a Marco la verdadera esencia del jardín Zen japonés a través de enseñanzas a veces sutiles como un soplo. Hacer realidad su deseo será el eje central de la relación amorosa.
El autor nos recrea con un relato que gira en torno al destino, la pasión y la melancolía, con un sentimiento de profunda admiración hacia la cultura japonesa.