Un relato corto que mezcla la ficción y el día a día de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad con la única intención de entretener al lector, pero con el deseo de que también sirva como un pequeño homenaje a tantos olvidados que han perdido la vida en el ejercicio de sus funciones o como también se conoce, en cumplimiento del deber. Una historia nacida por puro entretenimiento y hecha realidad gracias al entusiasmo de los compañeros por verla acabada.
Aunque todo empezó por el puro placer de escribir a mano y en cualquier folio o la cara en blanco de una fotocopia para aprovechar el papel; la idea de un compañero que bromeó con un tener un lugar en la trama, le dio un nuevo giro de tuerca a la historia. La ficción aterrizó para subirse a patrullar el zeta, colarse en las charlas del briefing o marcharse pitando a casa después de despedirse en las taquillas de los vestuarios, no sin antes desearle un buen servicio al turno entrante.
Si hay afinidad o aversión hacia alguna ideología política, ha sido para darle ese toque emocional que impregna la sociedad actual donde todo es llevado al marco ideológico; y dicho sea de paso, para generar tensión y discrepancia que caliente el ambiente. (Ahora vendría bien algún emoticono).
Y por último, se extiende para HACER CONSTAR que esta obra no maestra de la literatura de andar por casa, ha sido publicada sin ser sometida a correcciones gramaticales o de ortografía, circunstancia que tampoco me quita mucho el sueño, por lo que sin nada más que añadir, CONSTE Y CERTIFICÓ.
Aunque todo empezó por el puro placer de escribir a mano y en cualquier folio o la cara en blanco de una fotocopia para aprovechar el papel; la idea de un compañero que bromeó con un tener un lugar en la trama, le dio un nuevo giro de tuerca a la historia. La ficción aterrizó para subirse a patrullar el zeta, colarse en las charlas del briefing o marcharse pitando a casa después de despedirse en las taquillas de los vestuarios, no sin antes desearle un buen servicio al turno entrante.
Si hay afinidad o aversión hacia alguna ideología política, ha sido para darle ese toque emocional que impregna la sociedad actual donde todo es llevado al marco ideológico; y dicho sea de paso, para generar tensión y discrepancia que caliente el ambiente. (Ahora vendría bien algún emoticono).
Y por último, se extiende para HACER CONSTAR que esta obra no maestra de la literatura de andar por casa, ha sido publicada sin ser sometida a correcciones gramaticales o de ortografía, circunstancia que tampoco me quita mucho el sueño, por lo que sin nada más que añadir, CONSTE Y CERTIFICÓ.