Egipto, país eterno, bañado por las olas del Mediterráneo hasta las orillas del rio que surcan, bellas y luminosas, a través de sus tierras, profundizando en una historia milenaria que se pierde en los anales del tiempo.
Con dioses como príncipes, como regentes eternos que se reparten entre las estatuas que reinan a día de hoy en todos los palacios y pirámides que se reparten por todas sus tierras, como sus obeliscos, los antiguos ojos de los dioses.
Desde cleopatra a Tutmosis, de los ptolemaicos a los dioses eternos, fundadores de las antiguas escrituras, descifrando a cada paso una historia reescrita dentro de mil verdades, lugares escondidos a la vista de todos, los restos de una civilización que se une con el resto de imperios que cayeron fascinados ante la inmensa belleza de un país inigualable.
Misterioso y escondido, peligroso y acogedor, se inunda de luz por el mundo hasta sus calles, pintadas, de arena, de desierto y de olores de áfrica y del puro Egipto.
Recorred conmigo todos los rincones donde Julio Cesar rindió sin una sola guerra a todo el imperio romano al observar la impresionante cultura y particular conocimiento de un país que enamora solo conocerle y que se esconde en mil y una noches y sorpresas. Donde el pueblo te acoge y el misterio te extraña. Un país lleno de respuestas, pero donde lo normal es encontrar el silencio a cualquier pregunta.
¿Por qué me atrae tanto Egipto?
Misterio.
Con dioses como príncipes, como regentes eternos que se reparten entre las estatuas que reinan a día de hoy en todos los palacios y pirámides que se reparten por todas sus tierras, como sus obeliscos, los antiguos ojos de los dioses.
Desde cleopatra a Tutmosis, de los ptolemaicos a los dioses eternos, fundadores de las antiguas escrituras, descifrando a cada paso una historia reescrita dentro de mil verdades, lugares escondidos a la vista de todos, los restos de una civilización que se une con el resto de imperios que cayeron fascinados ante la inmensa belleza de un país inigualable.
Misterioso y escondido, peligroso y acogedor, se inunda de luz por el mundo hasta sus calles, pintadas, de arena, de desierto y de olores de áfrica y del puro Egipto.
Recorred conmigo todos los rincones donde Julio Cesar rindió sin una sola guerra a todo el imperio romano al observar la impresionante cultura y particular conocimiento de un país que enamora solo conocerle y que se esconde en mil y una noches y sorpresas. Donde el pueblo te acoge y el misterio te extraña. Un país lleno de respuestas, pero donde lo normal es encontrar el silencio a cualquier pregunta.
¿Por qué me atrae tanto Egipto?
Misterio.