El libro se estructura en cinco capítulos a través de los cuales voy describiendo la teoría planteada.
El primer Capítulo lo dedico a DIOS Y LOS ACTORES EDUCATIVOS. En este capítulo respondo la pregunta ¿Qué es el estudiante?, analizo su naturaleza humana y su rol en el proceso de aprendizaje y justifico la imagen divina del estudiante como ángel de la educación. Igualmente analizo la pregunta ¿Qué es el maestro?, describo su rol en el proceso de enseñanza y lo caracterizo como un agente de paz, amor y reconciliación. Declaro las competencias pedagógicas que debe desarrollar el maestro del siglo XXI. Posteriormente presento y defiendo a Jesús como único y eterno modelo de maestro y líder formativo, describiendo las cualidades de un verdadero maestro. Y finalmente expongo el verdadero rol de la familia, la escuela y la iglesia en la educación redentora.
En el Capítulo 2 establezco la relación entre DIOS Y EL PROCESO FORMATIVO. Comienzo planteando la finalidad de la educación basada en Cristo Jesús , propongo una Pedagogía redentora, reconciliadora y pacificadora: La Pedagogía del Amor, hago un símil didáctico entre el proceso de enseñanza y el Ministerio, conceptualizo y caracterizo la Enseñanza Cristiana y el Aprendizaje Divino, y por último sustento la educación de los valores en la escuela como un imperativo impostergable.
El Capítulo 3 lo reservé para un tema muy manido y controvertido en la actualidad: DIOS Y EL DESARROLLO DE COMPETENCIAS. Hago una exposición detallada de las competencias afectivas y espirituales de Jesús: el Amor y la Felicidad. Igualmente expongo sus competencias comunicativas y laborales. Y por último relaciono la paz y la armonía como capacidad de emprendimiento.
DIOS Y EL CURRÍCULO es el Capítulo 4, en el que hago algunas consideraciones curriculares acerca del currículo de Dios y justifico “La Biblia” como el principal recurso didáctico y como una herramienta curricular.
El quinto y último capítulo: DIOS Y LA DIDÁCTICA, lo dediqué al desempeño pedagógico de Jesús y su modo de actuación humano y profesional. Presento el modelo de clase redentora, reconciliadora y pacificadora a partir de las enseñanzas de nuestro Maestro Jesús, y describo desde el punto de vista metodológico las principales estrategias de enseñanza – aprendizaje empleadas por Jesús.
Finalmente, en el aparte de la “CONSUMACIÓN”, hago un análisis de los principales mandamientos de la calidad educativa vista en Jesús y su obra.
El primer Capítulo lo dedico a DIOS Y LOS ACTORES EDUCATIVOS. En este capítulo respondo la pregunta ¿Qué es el estudiante?, analizo su naturaleza humana y su rol en el proceso de aprendizaje y justifico la imagen divina del estudiante como ángel de la educación. Igualmente analizo la pregunta ¿Qué es el maestro?, describo su rol en el proceso de enseñanza y lo caracterizo como un agente de paz, amor y reconciliación. Declaro las competencias pedagógicas que debe desarrollar el maestro del siglo XXI. Posteriormente presento y defiendo a Jesús como único y eterno modelo de maestro y líder formativo, describiendo las cualidades de un verdadero maestro. Y finalmente expongo el verdadero rol de la familia, la escuela y la iglesia en la educación redentora.
En el Capítulo 2 establezco la relación entre DIOS Y EL PROCESO FORMATIVO. Comienzo planteando la finalidad de la educación basada en Cristo Jesús , propongo una Pedagogía redentora, reconciliadora y pacificadora: La Pedagogía del Amor, hago un símil didáctico entre el proceso de enseñanza y el Ministerio, conceptualizo y caracterizo la Enseñanza Cristiana y el Aprendizaje Divino, y por último sustento la educación de los valores en la escuela como un imperativo impostergable.
El Capítulo 3 lo reservé para un tema muy manido y controvertido en la actualidad: DIOS Y EL DESARROLLO DE COMPETENCIAS. Hago una exposición detallada de las competencias afectivas y espirituales de Jesús: el Amor y la Felicidad. Igualmente expongo sus competencias comunicativas y laborales. Y por último relaciono la paz y la armonía como capacidad de emprendimiento.
DIOS Y EL CURRÍCULO es el Capítulo 4, en el que hago algunas consideraciones curriculares acerca del currículo de Dios y justifico “La Biblia” como el principal recurso didáctico y como una herramienta curricular.
El quinto y último capítulo: DIOS Y LA DIDÁCTICA, lo dediqué al desempeño pedagógico de Jesús y su modo de actuación humano y profesional. Presento el modelo de clase redentora, reconciliadora y pacificadora a partir de las enseñanzas de nuestro Maestro Jesús, y describo desde el punto de vista metodológico las principales estrategias de enseñanza – aprendizaje empleadas por Jesús.
Finalmente, en el aparte de la “CONSUMACIÓN”, hago un análisis de los principales mandamientos de la calidad educativa vista en Jesús y su obra.