Crimen imprevisto (Las cosas y casos de la señora Starling nº 3)

Por (autor) Ana Bolox

Hemos detectado que no disponemos del contenido actualizado para "Crimen imprevisto (Las cosas y casos de la señora Starling nº 3)", por lo que, con el fin de que obtengas una información correcta, vamos a proceder a redirigirte a la página original.

Apreciamos tu paciencia mientras trabajamos para obtener dicho contenido. Tu interés nos impulsa, y estamos aquí para asegurarnos de que quedes satisfech@ con la información que te proporcionamos.

En el caso de que desees permanecer en esta página, por favor pulsa en el botón "Permanecer". Disculpa las molestias que hayamos podido ocasionar. Muchas gracias por tu interés, comprensión, confianza, apoyo y paciencia.

Enlaces de afiliados | Imágenes de la API para Afiliados

Precios Amazon


Para que puedas ver el contenido actual vamos a proceder a redirigirte a la página original. Por favor pulsa en el botón si deseas Permanecer en esta página.

Permanecer

Que las Diplomatic Ladies’ Society ofrezcan un té a las cinco y que la hora de visita en Rikers Island, una de las peores prisiones de los Estados Unidos, comience al mismo tiempo son dos circunstancias sin ninguna relación, salvo que Anne Starling ande de por medio.

Tras recibir la desesperada petición de ayuda que le envía Drew Peterson, un policía encarcelado por un crimen que dice no haber cometido, la disyuntiva entre acudir al té para damas o visitar en la cárcel a un hombre acusado de asesinato es del todo irrelevante para Anne, que no dudará en lanzarse a una nueva aventura detectivesca con el fin de demostrar la inocencia del policía.
Para su desgracia, o quizá porque al Universo le gusta jugar de vez en cuando con cartas marcadas, Crawford está convencido de la culpabilidad de Peterson, por lo que desafiará a Anne a una competición detectivesca que determinará quién de los dos tiene razón.

—¡Ajá! —Anne sonrió con malicia—, así que cree que hay algo turbio en este asunto y su fe en mí comienza a despertar.
—No. Lo siento, señora Starling, creo que Peterson lo tiene muy crudo, pero como de todas formas usted va a investigar, quiero asegurarme de que no se mete en ningún lío.
—Le encanta esa palabra.
—Le va como un guante, no lo negará.
—Y usted no podrá negar que suelo tener razón.
—Creo que en este caso se equivoca.
—¿Quiere apostar a que no? —Crawford entornó la mirada y Anne se preguntó qué estaría pensando. Creyó adivinarlo y le lanzó el guante—: Hagamos un trato. Si me equivoco, prometo no volver a meterme en ningún lío.

¿Quién resultará vencedor? La competición se ha abierto. Damas y caballeros, hagan sus apuestas.

También te puede interesar

Libros recomendados

Ver todos