En el año 2011, cuando escribía mi segundo libro, llegó a mí una información del año 2009 sobre una agenda globalista que pretendía implementar a nivel mundial un certificado digital de vacunación como plataforma para insertar nano dispositivos en el cuerpo humano y un microchip personal de control. Dichas pseudo-vacunas serían parte de un programa de eugenesia para reducir la sobrepoblación a nivel mundial. Si bien, ya desde hace más de veinte años mi padre venía advirtiendo que el poder en la sombra en este planeta pretendía insertar un chip de identificación en cada ser humano, y solo por medio del cual se realizarían las transacciones económicas. Sin el microprocesador implantado, el número del certificado, o el certificado digital en sí, no habrá acceso a nada (la persona que no lo posea estará indocumentada y se hallará completamente fuera del sistema, terminando por ser encarcelada).
En diciembre de 2019 los noticieros no paraban de hablar de una nueva epidemia mundial, como cada año promueven/financian las Industrias Farmacéuticas. Apareció la palabra “covid”. Entonces a principios de 2020 un médico italiano repetía lo que yo llevaba varias semanas oyéndole a otros investigadores españoles y estadounidenses: COVID eran las siglas de CERTIFICATE OF VACCINE IDENTIFICATION DIGITALY. Esto se fue confirmando a medida que pasaban los meses y recibí información de militares franceses, y posteriormente de varios coroneles de inteligencia rusa y del ejército canadiense, que hablaban de COVID como una agenda para un golpe de estado a la humanidad, para establecer una dictadura a nivel mundial, y eliminar los derechos humanos. Ya había sabido de este plan hace más de una década por el oficial de Inteligencia Naval de los EE.UU., Bill Cooper, y había escrito y expuesto mucho de esto desde entonces.
Llegamos al límite de aumento del crecimiento exponencial de los seres humanos, según los globalistas. El consumo de los recursos, la contaminación ambiental, el nivel exorbitado de corrupción política y la llegada de la Cuarta Revolución Industrial suponen una masa crítica que la aristocracia define como peligro potencial para el planeta. Las nuevas Reformas Laborales son diseñadas para ir eliminando el trabajo del obrero, la mano de obra física. Todo está digitalizándose, pasando a ser controlado por supercomputadoras, inteligencia artificial y robótica. El índice de desempleo se disparará como nunca en toda la historia y los gobiernos no tendrán capacidad para responder ante las necesidades sociales. El IMV o RBU entra en vigor con la condición de que toda persona abdique de sus derechos y libertades, y pierda la posesión de propiedad, pasando todo a manos del Estado. Ese “estado” estaría centralizado, primero por la OMS y finalmente por un Gobierno Mundial, sobre las bases de la ONU, ya que todo gobierno local irá desapareciendo.
El sistema de modelo económico mundial finalizará. En vez de divisas y monedas, todo sería dirigido por una criptomoneda. Un microprocesador en el dorso de la mano derecha o en la frente, o un certificado o numeración digital serían las únicas disposiciones para realizar cualquier tipo de pago o cobro. Toda estructura de corrupción sería eliminada, ningún narcotraficante podrá esconder su riqueza ni personalidad alguna podrá confiar en paraísos fiscales. Lo que no sea digitalizado carecerá de valor, y el Super Estado sabrá cuánto tienes, en qué lo gastas y de dónde lo conseguiste, y te eliminará si te opones al nuevo imperio. Todos los datos personales estarán digitalizados y todos los sistemas tendrán control absoluto sobre la movilidad, actividades, pensamientos y emociones de las personas, usando microchips, nano robots, cámaras de reconocimiento biométrico, satélites, drones y lectores de huella dactilar y de iris.
En diciembre de 2019 los noticieros no paraban de hablar de una nueva epidemia mundial, como cada año promueven/financian las Industrias Farmacéuticas. Apareció la palabra “covid”. Entonces a principios de 2020 un médico italiano repetía lo que yo llevaba varias semanas oyéndole a otros investigadores españoles y estadounidenses: COVID eran las siglas de CERTIFICATE OF VACCINE IDENTIFICATION DIGITALY. Esto se fue confirmando a medida que pasaban los meses y recibí información de militares franceses, y posteriormente de varios coroneles de inteligencia rusa y del ejército canadiense, que hablaban de COVID como una agenda para un golpe de estado a la humanidad, para establecer una dictadura a nivel mundial, y eliminar los derechos humanos. Ya había sabido de este plan hace más de una década por el oficial de Inteligencia Naval de los EE.UU., Bill Cooper, y había escrito y expuesto mucho de esto desde entonces.
Llegamos al límite de aumento del crecimiento exponencial de los seres humanos, según los globalistas. El consumo de los recursos, la contaminación ambiental, el nivel exorbitado de corrupción política y la llegada de la Cuarta Revolución Industrial suponen una masa crítica que la aristocracia define como peligro potencial para el planeta. Las nuevas Reformas Laborales son diseñadas para ir eliminando el trabajo del obrero, la mano de obra física. Todo está digitalizándose, pasando a ser controlado por supercomputadoras, inteligencia artificial y robótica. El índice de desempleo se disparará como nunca en toda la historia y los gobiernos no tendrán capacidad para responder ante las necesidades sociales. El IMV o RBU entra en vigor con la condición de que toda persona abdique de sus derechos y libertades, y pierda la posesión de propiedad, pasando todo a manos del Estado. Ese “estado” estaría centralizado, primero por la OMS y finalmente por un Gobierno Mundial, sobre las bases de la ONU, ya que todo gobierno local irá desapareciendo.
El sistema de modelo económico mundial finalizará. En vez de divisas y monedas, todo sería dirigido por una criptomoneda. Un microprocesador en el dorso de la mano derecha o en la frente, o un certificado o numeración digital serían las únicas disposiciones para realizar cualquier tipo de pago o cobro. Toda estructura de corrupción sería eliminada, ningún narcotraficante podrá esconder su riqueza ni personalidad alguna podrá confiar en paraísos fiscales. Lo que no sea digitalizado carecerá de valor, y el Super Estado sabrá cuánto tienes, en qué lo gastas y de dónde lo conseguiste, y te eliminará si te opones al nuevo imperio. Todos los datos personales estarán digitalizados y todos los sistemas tendrán control absoluto sobre la movilidad, actividades, pensamientos y emociones de las personas, usando microchips, nano robots, cámaras de reconocimiento biométrico, satélites, drones y lectores de huella dactilar y de iris.