Sorpresivamente, la reina consorte es aplaudida y vitoreada por el pueblo cada vez que sale de palacio, algo que contrasta con una durísima realidad, el hecho de que tuviera al príncipe Felipe como objetivo a alcanzar en una suerte de plan maquiavélico de asalto al poder.
Nadie, absolutamente nadie, podía llegar a imaginar que Letizia dominase de tal manera a Felipe, antes de anunciar su compromiso, como para obligarle a ser colaborador necesario en la ejecución de un aborto del hijo de otro hombre, que ella llevaba dentro, y que podía dar al traste con la futura boda real si Juan Carlos y Sofía se enteraban de ello.
Esta es la historia de una larga y muy cruda conversación entre un rey y una reina que llegaron a encontrarse en la podredumbre de sí mismos.
Nadie, absolutamente nadie, podía llegar a imaginar que Letizia dominase de tal manera a Felipe, antes de anunciar su compromiso, como para obligarle a ser colaborador necesario en la ejecución de un aborto del hijo de otro hombre, que ella llevaba dentro, y que podía dar al traste con la futura boda real si Juan Carlos y Sofía se enteraban de ello.
Esta es la historia de una larga y muy cruda conversación entre un rey y una reina que llegaron a encontrarse en la podredumbre de sí mismos.