47.700 SOSPECHOSOS. 18 PISTAS. 1 ASESINO.
Mi hermana Sofía desapareció el 14 de noviembre. Fui a buscarla a su apartamento y encontré un cadáver que no era el suyo.
La policía cerró el caso en seis horas.
Para ellos, estaba claro: Sofía lo había matado y huido.
Yo sé que mi hermana no pudo hacer eso.
Al volver a casa, encontré en mi buzón un sobre con una nota escrita por Sofía. Me decía dónde buscar: debajo de su cama, dentro de una caja de zapatos, había un archivo con cuarenta y siete mil setecientos nombres impresos.
El asesino estaba ahí dentro.
Junto a la nota, Sofía me dejó dieciocho pistas. Cada una elimina nombres. Las dieciocho cruzadas señalan a una sola persona dentro de la lista.
La persona que mató al hombre que apareció en casa de mi hermana.
Yo no me siento capaz de encontrarla sola.
Te paso las dieciocho pistas. Te paso los 47.700 nombres. Tal y como los encontré.
ESTO NO ES UNA NOVELA. ES UNA BÚSQUEDA. NECESITO TU AYUDA.
234 páginas. 47.700 sospechosos. 18 pistas que se cruzan entre sí. Un nombre escondido entre los demás.
No hay pistas falsas. No hay giros narrativos. La solución existe, es única y se puede comprobar.
TE DEJO UNA DE LAS DIECIOCHO PISTAS
«El número de nombres en la página del asesino no es divisible por tres.»
Cuenta los nombres de cada página. Suma. Divide. Tacha las páginas que no encajan. Y empieza a buscar.
Encuentra el nombre.
Yo todavía no me he atrevido.
— A. Reyes