“Vi el blanco de su camisa por arriba. El azul marino de su falda por abajo. Estaba de pie, junto a la cama. Maniobraba en el nudo de su corbata. La melena castaña y larga ocultaba parcialmente su rostro. Y de golpe, sentí todo. Todo a la vez. Todo lo vivido con ella. Desde el primer encuentro: el aula, el ascensor del colegio, mi coche, el garaje. Su olor. Su perfume. Ella. Ella me golpeaba. Mi corazón explotaba. Inés Lizardi se giró hacia mí”.
Tanatos 12, número 1 en ventas en la categoría de erótica con las sagas “Jugando con fuego”, “La vanidad de Ana”, “Esposos cornudos” y “Colegiala: el secreto de Inés Lizardi”, vuelve con la segunda parte de esta última, manteniendo su estilo más lírico, poético y perturbador, para narrar una continuación cargada de erotismo psicológico, ambigüedad moral y obsesión.
La historia avanza hacia un clímax de poder y humillación donde los límites se desdibujan. No es solo sexo: es sometimiento, humillación y revelación. Esta novela no se conforma con excitar; busca incomodar, arrastrar al lector hasta el punto en que placer y degradación se confunden.
Es la novela más extrema del autor. La más fetichista. Con la escena más minuciosa, transgresora y arriesgada que jamás hubiera imaginado escribir.
Miguel y Raquel se sienten derrotados. Manipulados por Inés y por su novio, Manu.
Pero, lejos de apagarse, la obsesión de Miguel por Inés no hace más que crecer. Tal vez por eso ya no confía en nadie. Ni siquiera en Raquel, que oculta más de lo que cuenta, sobre todo en lo que respecta a su relación con Manu.
Miguel no sabe lo que busca, no sabe qué espera de Inés. Y es entonces cuando Raquel toma esa decisión por él.
Solo al final, Miguel entenderá quién es quién en un juego en el que no solo ellos cuatro tienen algo que decir. Pero para entonces, ya será demasiado tarde.
Algunos de los lectores que leyeron la primera parte comentaron:
“El autor nos tiene acostumbrados a hacer zoom y fijarse en el detalle con una narrativa exquisita, pero lo de este libro es un abuso. Bien narrado cuando hay que narrar, bien descrito cuando hay que describir. Cada respiración, cada movimiento, la ubicación de cada parte del cuerpo... Lo dicho, un abuso… Y me encanta... Esperando que abuse de mí en la segunda parte.”
“Me ha absorbido de tal manera, que me lo he leído prácticamente de una tacada. La tensión es continua y continuada, mientras avanzas, sigues en tensión, deseando leer más y más. Espero con urgencia la segunda parte.”
“Es difícil resumir con un adjetivo este libro, pero el más adecuado sería tal vez SUBYUGANTE y este autor acostumbra a ir " in crescendo" con las continuaciones de sus obras......espero que no nos tenga en ascuas mucho tiempo.
Una vez más enhorabuena.”