Este poemario se escribe más allá de la sonrisa y de la herida, porque la esencia de aquel que plasma un verso “Aún late porque del daño, se hizo más fuerte, se rehizo de olvido, con el pasar de los años.” Amores conversos es la transición de la simiente, el tallo, el pétalo y marchitar de un conjunto de emociones entretejidas que página tras página se desmenuza cada latir, en la cual el autor expone esta metamorfosis en una transición de diferentes capítulos cuál film en una sala de un cine antiguo en la que esta película añeja en blanco y negro jamás volverá a reproducirse…
Amores conversos es el periplo de emociones que expone su cuerpo cuál mapa para que los aventureros más atrevidos osen recorrerlo.
El autor abre la primera vereda deshilachando los entresijos de las ilusiones en la sombra, haciendo una criba entre la ficción y la realidad, entre el pasado desgarrado en contrapuesta con este presente y futuro, como la simbiosis del sol y la luna.