Corrí lo más rápido que pude, pero el peso que llevaba jugaba en mi contra y no pude evitar ser alcanzado. Hasta ese momento permanecía inocente del por qué me perseguían.
Justo cuando me encontraba a pocos metros de pasar el acceso a la estación, fui interceptado por un guardia nacional (GN), que se encontraba en la entrada y allí mi carrera terminó.
Tras esa detención llegaron los policías y sin decir palabra alguna comenzaron a golpearme todos al mismo tiempo. Me dieron con los pies en el pecho, la cara y en los testículos.
Aquí no aplicaron la frase: “Tiene derecho a permanecer en silencio o todo lo que diga puede o será usado en su contra”; a mí me dieron una golpiza dejándome inconsciente.
Justo cuando me encontraba a pocos metros de pasar el acceso a la estación, fui interceptado por un guardia nacional (GN), que se encontraba en la entrada y allí mi carrera terminó.
Tras esa detención llegaron los policías y sin decir palabra alguna comenzaron a golpearme todos al mismo tiempo. Me dieron con los pies en el pecho, la cara y en los testículos.
Aquí no aplicaron la frase: “Tiene derecho a permanecer en silencio o todo lo que diga puede o será usado en su contra”; a mí me dieron una golpiza dejándome inconsciente.