Thérèse Raquin (Clásica nº 60)

Por (autor)

«...pretendí estudiar temperamentos y no caracteres. En eso consiste el libro en su totalidad. Escogí personajes sometidos por completo a la soberanía de los nervios y la sangre, privados de libre arbitrio, a quienes las fatalidades de la carne conducen a rastras a cada uno de los trances de su existencia. Thérèse y Laurent son animales irracionales humanos, ni más ni menos. Intenté seguir, paso a paso, en esa animalidad, el rastro de la sord…

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«...pretendí estudiar temperamentos y no caracteres. En eso consiste el libro en su totalidad. Escogí personajes sometidos por completo a la soberanía de los nervios y la sangre, privados de libre arbitrio, a quienes las fatalidades de la carne conducen a rastras a cada uno de los trances de su existencia. Thérèse y Laurent son animales irracionales humanos, ni más ni menos. Intenté seguir, paso a paso, en esa animalidad, el rastro de la sorda labor de las pasiones, los impulsos del instinto, los trastornos mentales consecutivos a una crisis nerviosa.» Así presentaba Émile Zola Thérèse Raquin (1867), su cuarta novela y la primera en la que toma forma literaria el ideario naturalista.
A partir de un trágico suceso ampliamente comentado en la prensa de la época, esta historia de pasión ineluctable, adulterio, asesinato y remordimiento en una oscura mercería del pasadizo de Le Pont-Neuf, escrita con «una meta científica» y desatendiendo a la moral, cosechó sin embargo para su autor más acerbas recriminaciones de los moralistas, incapaces de ver que «cada uno de los capítulos es el estudio de un caso fisiológico peculiar». Pero instauró, al mismo tiempo, un modelo novelístico que habría de presidir, en Europa y América, más de cincuenta años de imperecedera literatura.



Émile Zola nació en París en 1840. Hijo de un ingeniero italiano que murió cuando él apenas tenía siete años, nunca fue muy brillante en los estudios, trabajó durante un tiempo en la administración de aduanas, y a los veintidós años se hizo cargo del departamento de publicidad del editor Hachette. Gracias a este empleo conoció a la sociedad literaria del momento y empezó a escribir.
Thérèse Raquin (1867) fue su primera novela «naturalista», que él gustaba de definir como «un trozo de vida». En 1871, La fortuna de los Rougon inició el ciclo de Los Rougon-Macquart, una extensa «novela experimental» cuyo propósito era trazar la «historia natural y social de una familia en el Segundo Imperio»; a este ciclo pertenecen veinte novelas, entre ellas La caída del abate Mouret (1875), L’Assomoir (1877), Nana (1880), El Paraíso de las Damas (1883) y El doctor Pascal (1893). Zola seguiría posteriormente con el sistema de ciclos con las novelas que componen Las tres ciudades (1894-97) y Los cuatro Evangelios (1899-1902).
En 1897 su célebre intervención en el caso Dreyfuss le valió un procesoy el exilio. Murió en París en 1902

Longitud de impresión: 328 páginas
Idioma: Español
Notas adhesivas: En Kindle Scribe
Editorial: Alba Editorial
Fecha de publicación: 1 marzo 2013
Tamaño del archivo: 558 KB
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