El circo, como un animal perseguido, se refugia hoy en el único lugar que le queda para vivir: la reserva de nuestra propia imaginación, la capacidad para soñar y enamorarnos que aún nos queda en medio de un mundo cada vez más tecnificado y frío. El circo, más que un espectáculo, es un modo de entender la vida, un ser vivo en sí mismo, que nos hermana y enlaza con nuestra parte más ancestral, más atávica, aquella en la que aún es posible entenderse con las fieras, o jugar con la muerte en un trapecio, que es el gran cielo de los equilibristas. Los payasos y los magos, los malabaristas, los caballos, la pista y sus luces, los globos, carromatos, la lona que todo lo cubre y lo ampara, forman el bestiario más amable, el paraíso perdido a cuyo retorno estamos condenados si no queremos terminar siendo simplemente hermanos de las máquinas, o peor aún: sus víctimas. Pepe Viyuela
Bestiario del circo: El vientre de la carpa
El circo, como un animal perseguido, se refugia hoy en el único lugar que le queda para vivir: la reserva de nuestra propia imaginación, la capacidad para soñar y enamorarnos que aún nos queda en medio de un mundo cada vez más tecnificado y frío. El circo, más que un espectáculo, es un modo de entender la vida, un ser vivo en sí mismo, que nos hermana y enlaza con nuestra parte más ancestral, más atávica, aquella…
Última actualización el 26-08-2026 a las 19:44 | Enlaces de afiliados | Imágenes de la API para Afiliados
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